Un estudio del Hospital de León detecta la presencia oculta de micobacterias en los pulmones

estudio del hospital de León

FOTO: Diario de León

Un equipo de investigadores del Complejo Asistencial Universitario de León ha identificado la presencia de micobacterias no tuberculosas en muestras pulmonares, incluso en casos en los que los cultivos convencionales no lograban detectarlas. El estudio plantea una nueva visión sobre el papel de estas bacterias en el organismo. Durante años, se consideró que los pulmones humanos eran órganos prácticamente estériles. Sin embargo, estos hallazgos apuntan a que existe una microbiota pulmonar más compleja y que las micobacterias no tuberculosas podrían formar parte de ella de forma habitual, al ser inhaladas con frecuencia sin provocar enfermedad en la mayoría de los casos.

Una presencia que los cultivos tradicionales no siempre detectan

La investigación parte de una limitación habitual en el diagnóstico microbiológico. Las micobacterias son microorganismos de crecimiento muy lento, por lo que los métodos de cultivo convencionales pueden no ser suficientes para identificarlas.

En el laboratorio, otras bacterias de crecimiento más rápido pueden proliferar antes y dificultar la detección de las micobacterias. Por ello, la ausencia de crecimiento en un cultivo no siempre implica necesariamente que estas bacterias no estén presentes.

Según explica Octavio Miguel Rivero, responsable de la Unidad de Apoyo a la Investigación del Complejo Asistencial Universitario de León y uno de los autores del estudio, el trabajo buscaba comprobar si en muestras de esputo analizadas por otras patologías respiratorias podían encontrarse micobacterias, aunque los cultivos convencionales fueran negativos.

Una PCR específica para detectar cantidades mínimas de ADN

Ante esta dificultad diagnóstica, el equipo desarrolló una técnica de PCR capaz de detectar cantidades muy pequeñas de material genético, del orden de femtogramos.

Uno de los principales retos fue conseguir que la PCR identificara únicamente micobacterias, sin confundirlas con otros microorganismos cercanos desde el punto de vista taxonómico, como Corynebacterium o Nocardia. Tras revisar diferentes metodologías publicadas, los investigadores dedicaron varios meses a optimizar una PCR con especificidad para micobacterias de crecimiento lento.

El procesamiento de las muestras también resultó relevante. Los investigadores observaron que los tratamientos aplicados para eliminar otras bacterias podían afectar al ADN de las micobacterias, lo que podría explicar que se obtuvieran menos resultados positivos de los esperados.

Sin motivo de alarma para la población

Los investigadores subrayan que la presencia de estas bacterias no debe generar alarma. Aunque las micobacterias no tuberculosas puedan estar presentes en el árbol pulmonar, en la mayoría de las personas no causan enfermedad.

El problema aparece en un porcentaje reducido de pacientes susceptibles, que pueden desarrollar micobacteriosis. Esta situación es más frecuente en personas mayores, especialmente mujeres, y puede ser difícil de tratar por la complejidad de encontrar antibióticos eficaces.

Además, la micobacteriosis pulmonar puede parecerse clínicamente a la tuberculosis, ya que los síntomas y la radiología son similares. La forma de diferenciarlas es mediante el cultivo.

Posible relación con el sistema inmunológico

El estudio también apunta a que las micobacterias podrían tener una importancia que va más allá de las enfermedades pulmonares. Los investigadores señalan que algunas moléculas presentes en estas bacterias pueden parecerse a moléculas humanas.

Cuando el sistema inmunitario genera anticuerpos frente a una infección por micobacterias, esos anticuerpos podrían reaccionar también frente a moléculas del propio organismo, lo que abre la puerta a posibles fenómenos autoinmunes.

Miriam Retuerto, una de las autoras principales del proyecto, explica que muchas enfermedades respiratorias pueden favorecer respuestas autoinmunes, mientras que los pacientes con enfermedades autoinmunes, al recibir tratamientos para controlar su sistema inmunológico, pueden quedar más expuestos a infecciones.

El papel de las micobacterias en el entrenamiento inmune

Los investigadores también plantean que estas bacterias podrían tener un efecto beneficioso en el sistema inmunitario. En este sentido, señalan que en países donde se administraba la vacuna BCG frente a la tuberculosis y posteriormente se dejó de aplicar por la reducción de la incidencia de esta enfermedad, como en España, se ha observado un aumento de micobacteriosis por micobacterias no tuberculosas y otras patologías.

La vacuna BCG, elaborada con una cepa atenuada, podía tener efectos inespecíficos al favorecer que el sistema inmunológico estuviera más preparado frente a otras infecciones.

En este contexto, el estudio conecta con la teoría higienista, que plantea que los ambientes excesivamente asépticos podrían influir en el funcionamiento del sistema inmune. Según esta visión, las bacterias forman parte de la flora normal y pueden contribuir a mantener entrenado al sistema inmunológico.

Próximas líneas de investigación

El equipo centrará ahora sus próximos pasos en estudiar el papel de las micobacterias en pacientes que reciben tratamientos inmunosupresores, como fármacos biológicos o inhibidores de JAK.

Los investigadores sugieren que el uso combinado de algunos de estos tratamientos podría alterar el equilibrio inmunológico y facilitar que micobacterias ambientales latentes encuentren una oportunidad para multiplicarse.

Para avanzar en esta línea, el grupo realizará experimentos in vitro con células humanas, con el objetivo de anticiparse a posibles riesgos y valorar si determinados tratamientos requieren medidas preventivas adicionales frente a infecciones oportunistas.

Asesora Comercial del Colegio de Médicos de León

Maria Jose Medina García