Un estudio de la Universidad de León alerta del riesgo de trastornos alimentarios en personas con diabetes tipo 1

Una investigación desarrollada por la Universidad de León (ULE), en colaboración con el Complejo Asistencial Universitario de León (CAULE), revela que el 31,7% de las personas con diabetes tipo 1 participantes presenta un riesgo elevado de desarrollar alteraciones de la conducta alimentaria. El trabajo también señala que el 36,6% reconoce haber reducido u omitido intencionadamente alguna dosis de insulina.

Los resultados pertenecen al proyecto D1ANAS, una investigación realizada con el apoyo de la sociedad científica SEMERGEN y publicada en la revista internacional Diabetes/Metabolism Research and Reviews.

El estudio ha contado con 451 participantes de 16 años o más, procedentes de diferentes comunidades autónomas españolas, entre ellos 60 residentes en Castilla y León. Su objetivo ha sido analizar la relación entre los hábitos alimentarios, el bienestar psicológico y el control de la diabetes tipo 1.

La reducción intencionada de insulina, una conducta de riesgo

Uno de los aspectos más relevantes de la investigación es la frecuencia con la que algunos pacientes reconocen modificar deliberadamente su tratamiento con insulina.

En concreto, el 36,6% de los participantes manifestó haber reducido o suprimido dosis de forma intencionada, una conducta que puede alterar el control de la glucosa y favorecer la aparición de complicaciones asociadas a la enfermedad.

Cuando esta restricción se realiza con el propósito de controlar el peso corporal, puede estar relacionada con lo que se conoce como diabulimia.

El estudio también ha identificado diferencias entre hombres y mujeres en cuanto al riesgo de presentar alteraciones alimentarias. Mientras que el 35,4% de las mujeres obtuvo resultados positivos en el cuestionario de detección, entre los hombres el porcentaje fue del 14,8%.

Sin embargo, la reducción intencionada de insulina se observó en ambos grupos, sin diferencias estadísticamente significativas. Este resultado pone de relieve la importancia de prestar atención a estas conductas en todos los pacientes, independientemente de su sexo.

La importancia del bienestar emocional en el control de la diabetes

La investigación señala que las conductas alimentarias de riesgo aparecen asociadas a diferentes aspectos de la salud y del estilo de vida.

Entre ellos se encuentran un peor control glucémico, un índice de masa corporal más elevado, hábitos alimentarios de menor calidad y una valoración negativa del propio estado de salud o del descanso.

Las personas con diabetes tipo 1 deben mantener un seguimiento constante de su alimentación, calcular la cantidad de hidratos de carbono que consumen, ajustar las dosis de insulina y controlar sus niveles de glucosa.

Aunque estas medidas son fundamentales para el tratamiento, también pueden generar una carga emocional considerable y, en determinados casos, favorecer una preocupación excesiva por la alimentación y el peso.

Por ello, los resultados del estudio refuerzan la importancia de contemplar la salud psicológica y emocional como parte del seguimiento habitual de la enfermedad, junto con los indicadores clínicos y metabólicos.

Detección precoz y atención multidisciplinar

A partir de los resultados obtenidos, los investigadores plantean la conveniencia de incorporar herramientas de detección de conductas alimentarias de riesgo a las revisiones periódicas de las personas con diabetes tipo 1.

La utilización de cuestionarios específicos y validados permitiría reconocer posibles señales de alerta y facilitar una intervención temprana.

Asimismo, el trabajo destaca la necesidad de mejorar la coordinación entre los servicios de Endocrinología, Atención Primaria, Nutrición y Psicología para ofrecer una asistencia adaptada a las necesidades de cada paciente.

En relación con la alimentación, los autores consideran importante establecer recomendaciones individualizadas y flexibles, evitando restricciones excesivamente estrictas que puedan incrementar la preocupación por la comida o el peso corporal.

Un proyecto de investigación con participación de pacientes

El proyecto D1ANAS reúne a investigadores de la Universidad de León, profesionales del servicio de Endocrinología y Nutrición del CAULE y especialistas relacionados con SEMERGEN.

Entre los profesionales que han impulsado el estudio se encuentran las endocrinólogas María Antequera y María Ballesteros, el catedrático de Salud Pública Vicente Martín Sánchez y los investigadores Lorena Botella Juan y Antonio José Molina.

La investigación también ha incorporado la experiencia de personas con diabetes tipo 1 y pacientes con trastornos alimentarios durante su desarrollo, permitiendo tener en cuenta sus necesidades y perspectivas.

Los autores recuerdan que los resultados de los cuestionarios indican la existencia de posibles situaciones de riesgo, pero no constituyen por sí mismos un diagnóstico de trastorno de la conducta alimentaria.

Igualmente, advierten de que la participación voluntaria y la mayor presencia de mujeres en la muestra impiden trasladar directamente los porcentajes obtenidos al conjunto de personas con diabetes tipo 1 en España.

El estudio aporta nuevos datos sobre la relación entre la diabetes tipo 1 y las alteraciones de la conducta alimentaria, y destaca el papel de la prevención, la detección temprana y la colaboración entre especialidades sanitarias para mejorar la atención y la calidad de vida de los pacientes.

Asesora Comercial del Colegio de Médicos de León

Maria Jose Medina García